Stabat Mater


Stabat Mater, se presenta el lunes 15, abril 2019, a las 17:00 hrs. (Catedral Basílica)

El himno medieval Stabat Mater, es un poema escrito en latín sobre la Virgen María y su profundo dolor al presenciar la muerte de su hijo Jesucristo. En este programa se interpretará el Stabat Mater del compositor Gioachino Rossini, el cual consta de 10 arias.

Solistas


Karla Dinora Martínez S.: Soprano
Sara del R. Ortiz García: Mezzosoprano
Sergio Iván Elías Durón: Tenor
Gabriel Jiménez: Bajo

Ensamble Vocal Polifonía


Alejandra Guerrero M.: Soprano
Ma. Concepción Rivera G.: Mezzosoprano
Fabián del Río Torres: Tenor
Jonathan Falcón S.: Bajo

Ensamble de Cámara


Paulina Zapata: Flauta
Fabián Rivas: Violín
Jorge González: Viola
Luis Oliden: Violonchelo
Jesús Contreras: Órgano
Dirección general: Sara Ortiz García
Narradores: Anuar Alvarado González y Selene Salas Sánchez
Apoyo técnico: Fátima Itzel Torres Ortiz

Programa


G. Rossini (1792-1868)
Stabat Mater

  1. Stabat Mater dolorosa
  2. Cujus animam gementem
  3. Quis est homo
  4. Pro peccatis suae gentis
  5. Eja, Mater, fons amoris
  6. Sancta Mater, istud agas
  7. Fac, ut portem Christi mortem
  8. Inflammatus et accensus
  9. Quando corpus morietur
  10. Amen, in sempiterna saecula

El Stabat Mater Dolorosa es un himno, o secuencia, de la liturgia católica romana atribuido comúnmente al papa Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi, que habla de los angustiosos momentos de la Madre de Cristo ante la Cruz. En distintas épocas, diversos compositores –y artistas plásticos- lo han tomado ya sea textualmente o como mera inspiración para crear lo mismo cantatas que obras de índole puramente instrumental. De Palestrina a Arvo Pärt, pasando por Haydn, Verdi o Liszt. Pero sin duda, el ejemplo musical más apreciado es la puesta en cantata por Giovanni Batista Pergolesi, que presentó su versión en 1736.

Cuenta la historia que Gioacchino Rossini (1792-1868), el compositor que hoy nos ocupa, escuchó por primera vez la puesta de Pergolesi en 1820, estando en Nápoles y su reacción de admiración fue tal hacia la obra que decidió nunca intentar escribir algo así. Le parecía demasiado temerario ponerse en competencia con lo que el maestro Pergolesi había ya realizado. Y además estaba basando su fama como compositor de óperas bufas, por lo que le parecía que el tema era bastante serio para él mismo. Hasta 1831.

Como se sabe, Rossini había querido distanciarse de la composición luego de presentar su ópera Giuillermo Tell, pero en el año 31, estando de visita en España, su mecenas Alexandre-Marie Aguado le presentó con el influyente sacerdote Francisco Varela, quien básicamente tenía por sueño tener en sus manos una obra dedicada por Rossini. La propuesta fue precisamente el texto del Stabat Mater, que Rossini tardó en aceptar. Aunque algo debió pasar –seguramente la módica oferta monetaria- que inmediatamente después de esa gira, estando en París, Rossini concluyó los primeros seis números, dejando el resto del trabajo a su exalumno Giovanni Tadolini debido a diversas complicaciones de salud que lo tuvieron en cama. Este manuscrito “final” fue enviado a Varela con la solicitud de nunca ser publicado, ni vendido. Así se estreno en el Convento de San Felipe del Real en Madrid, el viernes santo de 1833.

Rossini prácticamente no volvió a pensar en ello hasta que, fallecido Varela, a alguien se le ocurrió vender la obra (recordemos que la mitad era autoría de un alumno suyo), provocando la furia y el estrés del compositor por presentar algo que sí estuviera hecho completamente bajo su supervisión. Así que una nueva versión tuvo que ser presentada en París y luego en Boloña, nada menos que con Gaetano Donizetti dirigiendo, durante los primeros meses de 1842.

Es evidente que aunque escribió música instrumental, de cámara, y una lista no menor de otras obras sacras, lo que a Rossini le movía era la teatralidad. Su Stabat Mater está obviamente infligido de esta motivación y es una obra que, escuchará usted hoy, está llena de sentido teatral; de una provocación narrativa más que contemplativa como pueden ser otros ejemplos de esta forma. Aunque a algunos críticos no les gustó esta característica, la realidad es que pronto se convirtió en una favorita del público, teniendo múltiples ejecuciones y siendo pronto llevada por todo el mundo. Fue esta música, de hecho, la que se escuchó en los funerales del propio Rossini.

Galería


Nuestro Festival

Bajo el eje temático: Cultura y Tecnología, expresiones de desarrollo y creatividad. Este máximo foro tiene por objetivo impulsar la apreciación, reconocimiento y disfrute del arte y la cultura del público zacatecano y visitantes, coadyuvando en las políticas culturales del estado para alentar una oferta amplia de manifestaciones universales.